Cuida tu mente: Localiza y prepara un lugar adecuado en casa en el que poder dedicarte al trabajo, libre de interrupciones y en el que puedas encontrar la tranquilidad suficiente para concentrarte, con luz natural y ventilado lo máximo posible. Organiza tu tiempo y prográmate periodos de trabajo determinados que te permitan mantener la atención en dicho trabajo. Solicita a las personas con las que convivas que respeten tu espacio y horario. Realiza pequeñas pausas cada cierto tiempo y procura hacer estiramientos, así como cambios de actividad. Establece un horario para las comidas y mantén pequeños momentos de evasión. Además, evita atender temas del trabajo durante esos periodos. Mantén el contacto con tu equipo y con otras personas del trabajo, a través de llamadas, videoconferencias o correos, pudiendo compartir necesidades y generar oportunidades de mejora. Una vez que has terminado tu jornada, desconecta del trabajo e intenta programar tu vida personal al margen...